miércoles, 22 de abril de 2020

Destino

Oh terrible destino, asfaltado con los huesos de los caídos que, presuntuosos, trataban de cambiar de camino y eludir al que teje lo que debe suceder.
Pobres infelices que en su ignorancia ofendían a las divinidades, tratando de separarse en vano de aquello que ya estaba escrito.
Pues oíd bien esta vez tú y tus compañeros que os autoproclamáis dioses. Yo pelearé por cambiar mi camino y no pereceré como los que aquí yacen, pues de sus errores aprendí. No hendiré el aire con metal fraguado, ni protegeré mi persona a golpe de escudo o con cuero tachonado.
Escuchad atentamente, será mi pluma la que golpee con magnífica precisión y mi mente la que defienda con argumentos a mi persona.
Y si he de ser consumido por el tiempo, que mi hazaña vierta ríos de tinta que derroten el paso de los años volviendo mi nombre inmortal y, así, viviendo más allá de la muerte, lejos ya del reino del destino.

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