lunes, 31 de agosto de 2015

Hazlo simple

Una tarde soleada acompañada de una buena temperatura para pasear por la ciudad del mañana, Hidalgo City. Mientras los apacibles habitantes disfrutan de sus quehaceres y viven tranquilamente, un colorido superhéroe salva de nuevo el día entregando un gatito a su anciana dueña.

-          Aquí tiene señora, -dice una voz potente y clara - y no se preocupe, seguro que a partir de ahora Bigotines sabrá que no tiene que subir tan alto a los arboles.

-          Gracias – entona la señora delante del musculoso hombre de verde y plata que tiene delante-, espero que no le haya arañado jovencito. Es que es un gatito muy travieso.

-          No se preocupe, nada tan adorable podría causarme daño.

-          Dale las gracias Bigotines a este chico tan amable.

-          Para eso estamos señora, - alza el dedo hacía el cielo y exclama - ¡para servir y proteger a los…!

Una aguja se clava en su cuello, provocándole un ligero dolor. Cuando su mano va a quitársela, un líquido se inyecta y durante un segundo su cuerpo se estremece de dolor.

En ese momento un hombre aprieta un botón en su antebrazo y un reloj empieza a contar:

-          01:00

-          00:59

El superhéroe se da la vuelta justo a tiempo de encajar en plena mandíbula un directo que le lanza para atrás. Según se gira para recuperarse:

-          ¿Qué es esto? ¿Quién osa…?

Sin tiempo para decir nada más, recibe otro puñetazo descendente en la mandíbula, y según baja su cabeza se topa con un rodillazo ascendente que le hace rechinar los dientes. Se tambalea hacía atrás y encaja una patada lateral en el pecho, lo cual provoca que ruede su cuerpo sobre el asfalto.

-          Te estarás preguntando que pasa –dice por fin la figura enmascarada vestida de negro-. No sabes que lo que te he inyectado ha bajado tus poderes y ahora eres casi tan vulnerable como ese gatito.

-          Bellaco, osas atacarme a traición y sin…

Un uppercut corta su respuesta, mientras escupe sangre. Los siguientes golpes machacan su rostro, su pecho, los hombros. Todo de forma rápida y concienzuda. Cada impacto es un dolor capaz de poner de rodillas hasta al humano más fornido.

Pero nuestro superhéroe de verde y plata no es un humano cualquiera. Capaz de aguantar de pie frente a cualquiera que amenace la seguridad de Hidalgo City, aunque el dolor de mil agujas al rojo vivo atreviesen su piel.

Un nuevo directo busca otra vez la castigada mandíbula izquierda, cuando una mano detiene su avance. La cabeza del verdiplata se levanta con unos ojos llenos de rabia y rápido como una flecha vuela un puño para impactar contra la oscura mascara. El villano se tambalea y retrocede ante este inesperado contraataque.

-          Quien quiera que seas, creíste que esto te sería fácil. No caí ante Craxis el Aniquilador, y no caeré ante ti.

-          Jajaja. Si me hubieras puesto fácil matarte, no habrías sido digno de tu leyenda.

Parece que la pelea vuelve a comenzar, pero esta vez ya no es un continuo castigo hacía nuestro campeón, sino un intercambio de golpes y paradas, de bloqueos y contras que lastiman las carne y destrozan los huesos.

Una patada media en apoyo del villano que es esquivada lateralmente para lanzar una patada giratoria. Esta a su vez es bloqueada acortando el espacio con nuestro superhéroe y buscando un barrido que derribe a este. Al caer rueda hacía atrás y se incorpora nuevamente en posición de ataque.

-          ¿Es que no vas a caer nunca?

-          No, mientras Hidalgo City este en peligro.

-          El único que está en peligro eres tú.

Nuevamente se lanzan al combate, puñetazos y rodillazos buscan causar el mayor daño posible, mientras las patadas tratan de alejar al rival.

Acostumbrado a combates que apenas son capaces de seguir, los ciudadanos miran asombrados este humano enfrentamiento. Al principio perplejos al ver a su protector tan débil, pero al observar cómo se mantiene en pie y lucha cada vez más férreamente, empiezan a aplaudirle y darle ánimos, hasta que todos gritan enérgicamente animando su ídolo.

-          ¿Sabes qué es eso? Es el conocimiento de la victoria. Ellos saben que ganare y no pienso defraudarles.

-          Yo tampoco pienso defraudar a mis clientes, y ellos tienen millones de razones que me empujan a acabar contigo.

El hombre enmascarado parece cansado, sus últimos ataques no eran tan rápidos y fuertes como los primeros. Aunque su enemigo también adolece de perder intensidad, parece que encaje mejor los puñetazos y aún se mantiene en pie.

Otro asalto se acerca, empieza estando igualado, pero según transcurren los golpes, la guardia del villano flojea y acaba por encajar demasiados impactos en su cuerpo. Se detiene un momento y vomita sangre.

-          No puedes ganarme, yo soy el servidor y protector de Hidalgo City.

-          No, -susurra para sí- no, no. NO ¡Te venceré!

Esta vez haciendo acopio de toda su energía, el enmascarado corre a toda velocidad hacía su enemigo y empieza a mover sus manos tan rápido como es posible, bloqueando los movimientos de su rival y aprovechando los huecos para impactarle en las zonas ya castigadas con anterioridad. Un par de puñetazos en pecho y cara hacen retroceder tambaleante al superhéroe. Coge carrerilla y se lanza con una patada que impacta de lleno en su pecho y lanza al verdiplata por los aires, cayendo a unos metros de él.

-          ¡Se acabo!

La gente contiene el aliento, su superhéroe se haya tendido en el suelo, sobre un pequeño charco de sangre. Pasa 1 segundo… 2… 3.

-          Y así es como se mata a un superhéroe –grita mientras se gira levantando los brazos en alto-.

Feliz, el enmascarado se aleja del cuerpo y se dirige a la multitud.

-          Alegraros, hoy es el día que podréis contar a vuestros nietos. De cómo YO derrote al gran…

-          No –una costosa voz surge detrás de él-. Hoy no será ese día.

Al darse la vuelta ve como a duras penas el hombre verdiplata se mueve hasta ponerse con  una rodilla y el puño apoyado en el suelo.

-          Hoy yo digo ¡NO! –grita escupiendo sangre-

De repente, el aire en torno a él se empieza a arremolinar, gira cada vez más rápido y se pone de pie sin apenas esfuerzo. Sube lentamente hasta que sus pies comienzan a flotar. Las heridas de su cara dejan de sangrar y cuando está suspendido a unos metros del suelo abre los brazos y un golpe de aire sacude a todos. El enmascarado hace un esfuerzo por mantenerse en pie pese a estar a unas decenas de metros y mira el reloj de su antebrazo parpadear.

-          00:00

-          00:00

-          No –dice apenas entre susurros-, no puede ser que se haya acabado ya.

-          Perdiste tu ocasión, ya siento de nuevo el poder –dice nuevamente con voz potente y clara-. Prepárate. ¡Por Hidalgo City!

El superhéroe retrocede su puño derecho animado de fondo por los gritos de toda la gente asombrada por la dedicación y fortaleza de su gran salvador. Inclina ligeramente el cuerpo hacía atrás, aprieta los puños y se abalanza hacía adelante acelerando, al principio como una flecha, luego como una bala para impactar en la máscara del villano que estaba a unos metros de distancia. El villano ve como su final se acerca entre parpadeo y parpadeo.

Entonces el superhéroe de verde y plata cae al suelo con una mancha roja en la frente. Se desliza por el asfalto como un peso muerto, mientras lo rojo de su frente se empieza a extender formando un charco cada vez más grande.

Todo el mundo se queda perplejo, cuando llega el sonido de una lejana detonación.

-          ¿Qué? –dice de forma apenas audible-

Se gira el enmascarado a tiempo de ver un reflejo en una distante azotea que desaparece enseguida. Toca rápidamente un auricular en su oreja izquierda.

-          ¿Pero cómo?

-          Un disparo y listo –responde una voz distorsionada por la transmisión-.

-          ¿Con un tiro has matado al mayor superhéroe de esta ciudad?

-          Hazlo simple chaval. Hazlo simple.

martes, 18 de agosto de 2015

AMS

Llevo luchando contra el monstruo que ha poseído a mi hermano incontable tiempo.

Es un ser que clavo sus asquerosas raíces en él, cambiándole por completo y haciéndole un siervo de sus continuos deseos.

Es una plaga mundial, de eso no hay duda, lo empecé a ver en sus compañeros, pero creí que mi hermano podría salvarse y me equivoque, pues tienen un poder que cuantos más se juntan, más fácil les resulta que caigan presos de estos horribles monstruos.
 
La vida ya no es sencilla en casa. Mis padres no se dan cuenta, porque cuando ellos están delante, el ser relaja su influencia y permite actuar como una persona normal, con conversaciones y acciones que no se distinguirían de cualquiera que no estuviera poseído.



Pero vamos al principio de todo, cuando llego el fatídico día en que ese monstruo entro en mi vida. Fue en el cumpleaños de mi hermano. El estaba muy alegre y contento, era su cumple, no podía disimular su felicidad. Pero sus amigos le trajeron un regalo que lo cambiaría todo. Estaba envuelto en papel azul, en una caja y al abrirlo se emociono mucho, yo creo que sin saber realmente que era. Sus amigos enseguida se delataron, diciéndole que ya era uno de ellos, que por fin estarían todos juntos en no sé qué condenado grupo. Yo no tenía ni idea de cómo se llamaba ese engendro, solo acerté a ver que en la caja ponía AMS.

Desde ese día no fue el mismo, al principio parecía que tenía una ligera influencia sobre él, y se le veía feliz. Poco a poco eso cambio y ahora no puede estar ni un momento sin su AMS.

La vida dejo de ser tan divertida, su seriedad, sus malos modos, ya nada recordaba a la jovial persona que conocí.

Tenía que averiguar más sobre ese AMS.

 
 
Al principio pensé que sería Asociación de Monstruos Secuestradores. Pero nada de eso parecía tener sentido. Así que acudí a mis amigos y a varios les había sucedido lo mismo que a mí con sus hermanos.

El ataque de los monstruos era un hecho. Aun así no podíamos hacer nada, pues parece que AMS si era su nombre, ya que a mis amigos sus monstruos tenían otra palabra distinta en la caja ZT, PER, ESI y cosas que no tenían sentido para nosotros.

Pronto empezamos a reunirnos en los ratos libres para planear nuestro próximo movimiento. Deberíamos averiguar cuando eran más vulnerables AMS y los otros, y como lograríamos cortar la conexión con nuestros seres queridos.

En ese momento no lo sabíamos, pero desvincular a alguien del monstruo tenía consecuencias terribles y hacía que esa gente se volviera loca.

Fue mi amiga Clara la que consiguió destruir al UMI de su hermano, y el resultado fue terrorífico. Parece ser que al cortar la conexión a su hermano, este enloqueció y empezó a chillar, a patalear y solo la intervención de sus padres la salvo, no sin que estos la obligarán a cumplir un duro castigo.

Aprendimos algo valioso de aquello, pero nos quedamos sin un miembro del grupo. Fue un alto coste, no podíamos permitirnos más errores como ese.
 


Yo investigue por mi cuenta, pero AMS no soltaba a mi hermano nunca, incluso en la comida estaba pegado a él, o muy cerca. Cuando salía, cuando estudiaba, siempre estaba en contacto o no muy lejos de su persona.

 

Entonces una esperanza surgió, un día golpeo a AMS y este no pareció inmutarse, se que suena grave, si un golpe no le afecta, será indestructible. Eso no importaba, por primera vez le vi maltratarlo, decía que su AMS no podía conectarse con los otros, mientras lo golpeaba repetidas veces. Incluso lo lanzó contra la cama y se fue enfadado.

Yo no sabía qué hacer, ir a por mi hermano y ayudarle para que lo dejara o intentar hacer desaparecer a ese demonio.

La duda me asalto, y de esta pase al miedo, tengo que admitirlo, tuve miedo de entrar allí solo, sin nadie. ¿Y si me atacaba? Había aguantado varios golpes sin verse afectado. O peor aún, ¿y si me poseía a mi? No. ¡NO! Tenía que hacerlo, daba lo mismo que me pasará, tenía que ayudar a mi hermano, quizá si sobrevivía podría dar con la clave para ayudar a otros.

Entre despacio en la habitación, procurando no hacer ruido, pegado a la pared. Quería sorprenderlo, que no tuviera tiempo de huir o defenderse. Salí de detrás de la pared rápidamente hacía la cama, esperando sorprenderlo de espaldas, pero no fue así, estaba de cara, sin inmutarse, mirándome. Alargue la mano y lo cogí, me dispuse a llevarlo a la ventana y tirarlo, solo sería un segundo, abrirla y lanzarlo lejos, no regresaría, seguro.

Cuando abrí la ventana, sonó la puerta detrás, mi hermano, me grito que iba a hacer al ver mi posición de lanzamiento, me dijo que no lo hiciera, que lo dejara en paz, que era su AMS. Yo trate de explicarle que era por su bien, pero me lo arrebato de la mano y furioso me echo de su habitación. Estuvo un día sin hablarme. Al menos no paso lo que con el hermano de Clara.

A partir de entonces ya no prescindía de AMS para nada, en el sofá, en la cama. Incluso cuando tenía que alimentarse el monstruo, estaba a su lado. Poco margen tenía para lograr mi objetivo.

Intente acudir a mis padres, pero son demasiado mayores para asumir lo que pasaba, preferían hacer oídos sordos. ¿Como no podía darse cuenta de lo que estaba pasando? ¿Acaso AMS les tenía cegados de alguna forma? Si fuera así, yo no tenía más ayuda que la que mis podían proporcionar mis amigos.
 


Los días pasaban, y nada destacaba ya entre ellos. La misma rutina, los mismos pasos, no solo mi hermano, sino todos los poseídos por los monstruos. Mis amigos y yo no habíamos podido indagar en que era lo que deseaban, que necesitaban, o porque hacían esto. Quizá si lo supiéramos tendríamos la posibilidad de convencerles con algún trato. Las ideas surgieron que si era porque en esa edad se producían más hormonas, o para tener un ejército de conquista y mientras están durmientes.

No podía dormir bien, me despertaba constantemente, y aunque me monte un puesto de guardia por la noche, no fuera ese el día que se alzarán, tampoco me sentía seguro en mi propia casa.

 
 
Mal día para nosotros, uno de los miembros del grupo ha cogido un monstruo y ha estado con él toda la tarde. Parecía feliz, como mi hermano al principio, pero nos ignoraba a todos, y cada vez que tratábamos de separarle de él, renegaba y se apartaba para seguir en contacto. No hay duda, han extendido sus tentáculos más allá, quieren poseernos a todos, o ya nos consideran una amenaza suficientemente fuerte como para dominarnos a nosotros también.


 
Las dudas me asaltan, quiero hacer algo, pero tengo miedo de que pase lo mismo que con Clara.

Las opciones se están agotando, ya no estamos a salvo. Tampoco sé muy bien cómo luchar contra ellos. Si uno de nosotros cae presa de sus tentáculos tan fácilmente, que esperanza tenemos los demás. Veo un oscuro futuro.
 


Se me ha ocurrido una gran idea, voy a hacer un monstruo de mentira y lo voy a usar como todos los poseídos, quizá si piensan que soy uno de ellos compartan su información. Mi hermano siempre dice que se comunica con sus amigos atreves del monstruo. Puede que la clave para vencerlos sea esa, infiltrarse entre sus filas y descubrir sus secretos.

Nada funciona. He probado a ir con el símil de monstruo y actuar como ellos, pero no me hablan, me ignoran, incluso se ríen de mi por decir que es uno de los suyos. Deben tener algún tipo de mente colmena o código que no oigo para identificarse.



Estoy desesperado, ha pasado mucho tiempo y no he avanzado nada, incluso he perdido a más amigos en el proceso. Esta es una invasión silenciosa.
 


He descubierto porque mis padres no muestran reacción ante los monstruos, ellos también están poseídos, no como mi hermano, parece que sobre ellos solamente ejercen un leve control, deben ser la mano de obra para realizar los planes y por eso les controlan más de cerca. Pero al igual que mi hermano, nunca se van demasiado lejos de los tentáculos de sus monstruos.
 
No lo aguanto más, tengo que hacer algo. Pienso aprovechar cuando mi hermano vaya al baño y su monstruo este alimentándose, es el tiempo más largo en el que están separados. Voy a coger un martillo y cuando salga al baño, entrare rápidamente y tratare de destruirlo para siempre, puede que se vuelva loco, pero no veo otra salida.



¡Ahora! Ya cerró la puerta, voy rápido a su habitación, no hay tiempo para entrar con cautela. Allí esta, lo cojo y lo tiro al suelo.

-          ¡Esto lo hago por ti hermano! ¡Te recuperare!

Justo en ese momento vuelve del baño y al verme con el martillo en alto y su monstruo en el suelo se dirige raudo hacía mí y me agarra la mano, me quita el martillo con una fuerza descomunal y me dice que me voy a enterar. Temo mi fin, solo puedo hacer una última cosa y rezar para que funcione. Grito:

-          ¡Mama! Rober me está pegando.

Todo se queda en silencio durante unos segundos que parecen horas.

-          ¡Rober! Deja en paz a tu hermano

-          Pero es que me iba a romper el Smartphone cuando estaba hablando por Facebook.

-          Pasas mucho tiempo con el móvil, haz un poco de caso a tu hermano pequeño.

-          ¡Pero que quería destrozarlo con un martillo! ¡Y el otro día casi me lo tira por la ventana! Que es nuevo, no tiene ni dos semanas.

-          Cariño, Juan solo tiene 5 años y estará celoso, deberías hacerle más caso, que desde que tienes móvil nuevo ya no juegas con él.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Susana

La noche apenas era más que la típica rutina de tránsito entre un bar y otro, esperando que el frío de la calle no despejase mi embotada cabeza, ya que unos cuantos whiskys me había costado llegar a ese punto.
 
Languidecía la fiesta y huir a otro lugar parecía lo único aceptable a la alternativa de rendirse y volver a casa derrotado por una helada madrugada.
Entre con un amigo en otro bar, repetición de la jugada de siempre, saludos a los camareros, a la gente conocida del lugar, charla distendida con las chicas que en un lejano día conocimos y de cuyo nombre guardo un ligero recuerdo en mi memoria. La música, las anécdotas y alguna broma hacen llevaderos estos minutos.
Pido un Jack Daniel´s con hielo, quiero disfrutar de una buena bebida antes de retirarme, mientras me deleito con música rockera que martillea en mi cabeza y me lleva a otro lugar.
De repente, una mujer con un vestido de rayas pasa junto a mí durante un segundo, parece una estrella fugaz que se pierde entre la multitud. Algo me ha llamado la atención, pero pienso que es mi nublada vista la que no tiene muy claro que paso.
Vuelve la conversación distraída que hace que me vuelva a relajar y disfrutar de la cálida sensación del whisky resbalar por mi gaznate, mientras mis atontados sentidos luchan por discernir algo de lo que hablan las chicas en medio de una canción de Marilyn Manson.
Y fugaz como se fue, vuelve la mujer que vi. Entre la multitud la veo apoyada en la barra. De golpe la frase de un amigo me asalta, hace semanas me comento que las mujeres que están en la barra buscan algo. Sintiéndome gracioso por la conexión mental, se lo comento al amigo que tengo al lado. Para mi sorpresa, se marcha presto hacía la mujer y se pone a hablar con ella. Me quedo solo pensando en que seguro que la conoce y a saber que le dice después de mi comentario.
Sigo deleitándome con mi bebida y con una canción de Thirty seconds to mars. Pero antes de que acabe, mi amigo me llama, y me presenta a la mujer que acaba de conocer, se llama Susana y apenas me sale mi nombre, suerte la mía que la música alta camufla mi falta de energía al presentarme. Una segunda vez repito como me llamo, más alto, seguro y cerca de su oído.
Las canciones se suceden y la conversación continúa entretenida. Mi copa se termina, pero la sensación en mi cuerpo aún es cálida. Ella se para y se excusa con salir a fumar. Sin saber si seguirla o no, titubeo, y mi amigo nota mi indecisión, pero cuando me anima a acompañarla ya es tarde para salir fuera.
Me quedo un momento reflexionando y digo que tiene todo lo que podría soñar en una mujer. Mi amigo bromea diciéndome que si me refiero a que me hace caso. Tras unas risas y un “serás cabrón” por mi parte, le digo que no es eso solamente. Es su pelo castaño, su sonrisa que parece que ilumina todo, su cuerpo de curvas suaves y delicadas, que sea escritora, que viva y trabaje en una de las ciudades que amo como es Segovia. Podría haber estado media hora describiéndola, y no creo que hubiese acabado de contar sus virtudes.
Aparece un conocido y nos ponemos a hablar con él. Es interesante lo que comentamos, pero mi cabeza sigue en esa mujer que ha vuelto de fumar y con la que no estoy de nuevo. Ella se pone a hablar con el DJ.
Entonces suena Queen y su famosa Who wants to live forever. No sé si es una señal o no, pero me excuso y voy a hablar con Susana de nuevo. Interrumpo su conversación preguntado si ella ha pedido esa canción. Mi sorpresa es mayúscula cuando responde que sí, que es uno de sus grupos favoritos.
Tras un rato que se me hizo un instante intercambiamos puntos de vista sobre la actualidad, sobre la historia y sobre la vida en sí misma. Me sorprende pidiendo una copa para mi aparte de su cerveza, me dice que si bebes whisky con hielo, solo puede ser Jack Daniel´s, eso, y que la camarera se acordaba de lo que había pedido yo antes.
Sin saber cómo hemos llegado a ese momento, estamos bebiendo chupitos, esta vez ron miel, un caluroso deleite con un dulce final. Me doy entonces cuenta de que estoy sonriendo, sin saber por qué.
Entre diversos temas acabamos hablando de lo que sientes cuando estas enamorado. Ella me dice que lo sabe porque siente como se le revuelve todo, y hasta la dan ganas de vomitar de la emoción. Yo me rio y comparo su enamoramiento con una borrachera, a lo que ella responde que puede que el amor la emborrache.
Sin salida para evitar la pregunta, y también, con ganas de contestarla, yo digo que siento cuando estoy enamorado: “es una cálida sensación que me invade, al ver a esa mujer que amo solo noto el suave sabor de un dulce trago, como si el miedo, el dolor y todo lo malo desapareciese, y me encuentro sonriendo sin saber por qué.”
Nos cierran el bar, en algún momento anterior, mis amigos se marcharon. Ha pasado el tiempo, las horas y apenas ha sido un segundo. Al salir al frío, parece que la magia entre nosotros se congela, la duda de que decir ahora, donde ir queda flotando entre el vaho que amenaza con ser la niebla que nos separe. Ese segundo es roto por su preciosa voz que pronuncia la serie de palabras que nunca quieres escuchar cuando estas a gusto: “me voy a casa”.
Se me paraliza todo, la mente, el corazón, hasta el alma, y no precisamente por el frío que cala hasta los huesos de Valladolid. Rápidamente una idea prende en mi cabeza, no sé si es pronto, puede que sea atrevido, pero no quiero arrepentirme de “lo que nunca te dije”. Que pase lo que tenga que pasar, es hora de arriesgar y preguntarla si la acompaño a casa.
Mi alegría ante su respuesta delata la afirmación que susurran sus labios a la vez que esbozan una tímida pero feliz sonrisa. La temperatura es bastante baja y mientras caminamos la abrazo tratando de que el fuego de mi corazón también inunde su cuerpo. Viven cerca sus padres, aunque hubiera preferido que fueran de Parquesol, de La Flecha o si hacía falta de Madrid.
Llegamos al portal y la despedida parece más triste de lo que quisiera admitir. Ambos decimos que ha sido un placer conocerte, que me lo he pasado genial y todas esas frases tópicas que sueltas cuando lo único que deseas decir es: “te quiero”.
Ya no quedan palabras que decir para despedirse, se acerca el momento final y no estamos preparados. Una tímida frase de enlace como “bueno, me tengo que subir” y mi nada gastada respuesta de “claro, yo también tengo que irme”, nos pone en la incómoda situación del beso de despedida, del miedo a donde darlo, de cometer el error y que parezca que la vas a besar, o al contrario, no hacerlo cuando ella si quiere. Todo eso se agolpa en mi cabeza, atontada por el alcohol, el frío y el incipiente amor.
Mi mano derecha se apoya en su hombro, nuestras cabezas se acercan, con pequeños y nerviosos cambios de qué lado de la cara ofrecer, nos aproximamos y en ese momento nuestros ojos se encuentran, y lo que eran dudas, lo que eran pensamientos de todo lo que podía pasar, se transforman en un acercamiento claro y decidido.
Nuestros labios se tocan por primera vez, y tras el suave contacto inicial, profundizan poco a poco y rompen todas las barreras. Mis manos acercan su cuerpo al mío, abrazándola, ella pone suavemente sus manos sobre mi pecho. Nuestros labios se funden en besos cortos, y largos, en un deseo de no perderlos, de no volver a respirar, de recordar cada detalle, de separarnos y mirarnos asombrados de que realmente este pasando.
Amanece, como nunca antes lo ha hecho en mi vida. La despedida es más un hola que un adiós. Ni siquiera se cuanto tiempo hemos estado así hasta que finalmente nos hemos separado.
Y el resto, como se suele decir, es otra historia... una historia con Susana.

lunes, 3 de agosto de 2015

Palabras

Palabras.
Son palabras las que nublan mi vista y oscurecen mi alma.
Solo palabras las que desgarran mi corazón y enloquecen mi mente.
Palabras que acuchillan mi vida...
palabras que anuncian mi muerte.