Unos días después, mientras David está calentando antes de un partido con sus amigos.
-
Oye David –le comenta Carlos-, he leído
que tu ojo cibernético puede calcular la caída de objetos y su punto de
destino, así como darte la trayectoria para lanzarlos.
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Si –responde mientras sigue haciendo
ejercicios de estiramientos-, viene con esas funciones para el trabajo y sirve
de respuesta para poder recoger objetos que te lancen y cosas así de molonas.
-
Pero si juegas con eso, ¿no es hacer
trampas? O sea, si puedes ver las trayectorias del balón y todo eso.
-
Jajaja, no Carlos, en modo deporte esas funciones
se quitan para jugar limpiamente. Por eso los deportistas con cibernética
pueden jugar en igualdad, gracias a ese modo. Si no un partido sería injusto si
se enfrentasen jugadores con cibernética contra otros que no.
-
Anda, pero ¿puedes elegir el modo?
-
Solo para deportes –comenta sonriente
David-. El modo normal te ayuda a no sufrir daños o lesiones, pero cuando haces
deporte se desconecta la visualización y se ajusta la fuerza que puedes emplear
para adecuarse al resto de tu cuerpo. Si no tendría un brazo derecho que
parecería como el de Alberto de tantas pajas que se hace.
-
Eeeehh –responde Alberto-, para una vez
que no me meto con vosotros me llevo la collejita.
-
Pero –cizaña Carlos-, si sabes más de
porno que los dueños de pornhub.
Todos ríen mientras Alberto le
enseña un dedo nada sutil a Carlos.
Cuando acaban el partido, se duchan
y se van a tomar algo a un barestation cercano.
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Nos pones cuatro cervodkas y unas tapas
–pide Alberto a la camarera-.
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Joder David –dice Carlos-, pero ¿tú no estás
cansado?
-
Ventaja de tener un pulmón más efectivo
–responde mientras se señala el costado derecho-.
-
El próximo al que atropellen que sea a mí
para mejorar los pequeños fallos que tengo –salta Pedro-.
-
Pues tendrían que cambiarte todo el
cuerpo –inquiere Alberto-, porque no hay nada salvable en ti.
Todos se echan a reír.
-
Mi mejor parte –añade Pedro después de
las risas- es mi cerebro, que es una joya.
-
Si –esta vez apuntilla David-, porque lo
tienes nuevo de no usarlo.
Todos sueltan una carcajada.
-
Oye –susurra Carlos al oído de David-,
espero que no te moleste tanta pregunta sobre tú… situación.
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No te preocupes Carlos, de veras.
Entiendo que es algo extraño para vosotros, lo fue para mí. Pero hablar de ello
me ayuda a que yo también lo sienta parte de mi, como el resto de mi cuerpo.
- Eres un crack David. Un brindis –grita Carlos-, por David, que pese a poder hacer trampas al jugar, sigue perdiendo como siempre.
Todos se ríen.
-
Eh –grita David-, que en mi equipo había
más gente.
-
Y todos tan torpes como tú –remata Alberto-.
Todos vuelven a reír. Y continúan
con el postpartido mientras beben y bromean.
Cuando por fin se separan para ir a
casa, todos se despiden con abrazos y puyitas entre ellos.
David se encamina a su casa.
Enciende sus voxinternum y se pone a escuchar música, mientras recorre andando
el camino de vuelta a su piso.
Después del accidente empezó a
andar más y a disfrutar de estos paseos. Ver el paisaje, la gente, oír la
música al compás que iba tranquilamente, sin prisa, sin agobios. Lo cierto es
que la vida era maravillosa.
Muchas veces piensa que no solo
salvo la vida de aquel niño ese día, sino, que en cierta forma, también salvo
la suya propia, pues ahora aprecia muchas cosas que antes daba por hecho.
Antes pensaba en el dinero, tener
cosas caras, ahorrar para viajes superexóticos. Y después del accidente,
aprendió que lo que más quería hacer era abrazar a su familia, charlar
distendidamente con sus amigos y jugar, jugar al B3P. Eran las cosas sencillas
las que realmente le colmaban de felicidad.
Según iba andando un fuerte
estruendo le saca de sus pensamientos. A unos cuarenta metros ve que una
cornisa que está en obras, está a punto de desprenderse. La gente debajo
empieza a retirarse rápidamente de la zona. Pero a una chica se la queda
atrapado el pie por uno de los primeros cascotes y se cae al suelo.
5,450 seg
Sin dudarlo ni un segundo David
sale corriendo, su ojo ya le está indicando que la cornisa impactara contra el
suelo en 5,45 segundos. Se esfuerza en llegar lo más rápido que puede.
5,000 seg
Su ojo vuelve a mostrarle que su
tiempo de llegada a la chica será 0.957 segundos antes de que impacte la
cornisa.
4,500 seg
Entonces todo su cuerpo deja de
correr y comienza a pararse.
4,000 seg
No entiende que pasa. Lo primero
que piensa es que algo se ha averiado dentro de él. Y entonces aparece en la
pantalla.
3,500
seg
45% de probabilidades de salvar
ilesa a la mujer.
78,2% de probabilidades de sufrir
heridas mortales.
Autopreservación, no intervenir,
riesgo no aceptable.
3,000 seg
No se lo puede creer, su parte
maquina no le deja ayudar por ser demasiado arriesgado.
2,000 seg
Ve como la cornisa se desprende
totalmente y se precipita. Baja la mirada y ve a la chica que lucha por
conseguir sacar su pie del atrapamiento.
1,000 seg
No puede apartar la vista de ella.
La ve luchar por salir de ese horroroso final.
Siente un profundo desasosiego al
no poder hacer nada mientras todo pasa.
0,000 seg
Mientras todo el mundo aparta la
mirada, David quiere grabar en su memoria todo lo que sucede, como el cuerpo de
la muchacha recibe el impacto de la cornisa y sus órganos y fluidos internos
son aplastados y esparcidos por el suelo.
Sabe que esa imagen le acompañara
en sus pesadillas, pero es la penitencia por no haberla salvado.