viernes, 15 de enero de 2021

Cíborg 2.0 (Parte I)

Un edificio de cristal, en mitad de una zona verde, se alza dentro de la gran ciudad anteriormente conocida como Valladolid. En 2078 se la conoce como la 

Urbe Nue-VA11 19 00 116

Un cartel en la puerta anuncia al visitante que entra en el Centro Social de Integración 33 19.

Subimos hasta la 15ª planta, donde se está produciendo una reunión. Todas las personas se encuentran sentadas formando un circulo y aparte de las sillas, comparten algo más en común, todas tienen implantes cibernéticos en su cuerpo, en mayor o menor medida.

-          Hola, me llamo David 630943.

Comienza a relatar como fue el accidente que hace 1 año lo mando al hospital.

 

Era una tarde que se dirigía a jugar al balonppp (o B3P), cuando al llegar al otro lado de un paso de cebra escucho a una madre gritar.

Se giro y vio como un niño de unos cuatro años estaba cruzando la carretera tras su pelotita con el semáforo en rojo para los peatones. Un camión se aproximaba veloz a su posición y por la altura del niño, su radar antitranseúntes no lo había detectado.

Sin pensarlo dos veces fue corriendo a socorrer al niño antes de que lo arroyase.

Llego a tiempo de apartarlo de la trayectoria del vehículo, pero él no tuvo tanta suerte.

Luego le contaron que gracias al sistema de radar del camión autopilotado, freno algo antes de golpearlo, sino, habría muerto al instante.

Pero, en ese momento, no se consideraba afortunado. El impacto le había destrozado todo el costado derecho, machacando y pulverizando casi todos los huesos de su pierna y brazo, llegando a romper su cadera y su hombro derecho.

Y eso era solo lo agradable. Sus costillas al romperse le perforaron el pulmón. Los médicos comentaban que si hubiera sido del lado izquierdo, sus propios huesos se habrían clavado en el corazón.

Quizá esto pareciese suficiente, más aún había una última cosa. Su cabeza. Parcialmente aplastada, parte de su cerebro quedo dañado y su cráneo deformado.

Mientras narra esto, varios de los oyentes no pueden contener las lagrimas, muchos solo han sufrido una pequeña parte de ese dolor y no pueden ni imaginar lo que podría haber sido eso.


Pero David sigue con su historia con una sonrisa en la cara.

Cuenta que le dijeron a su familia, que los dolores, que los daños, no eran algo que el cuerpo humano pudiera soportar. Si querían que sobreviviese, tenían que implantarle casi medio cuerpo cibernético.

Se para durante un momento para señalar los diversos implantes que tiene. Y empieza a enumerarlos.

-          Brazo, pierna, mano y pie, aleación de fibra de Carbono60 y titanio con fibraeslastina. Junto a un hombro y una cadera de polímero de tiedamina, me permiten volver a tener la misma movilidad, y algo más de fuerza (dice mientras ríe).

-          Costillas derechas de polímero de tiedamina unidas con fibraeslastina y un pulmón inteligente de gelestancia reductante, que hasta puedo aguantar la respiración tres minutos y me filtra la mitad del aire que inhalo, impidiendo que mi cuerpo se coma mas polución.

-          Riñón derecho sintético y con mí firma genética, que procesa más rápido la sangre, dejando a mí riñón de fabrica la mitad de carga que cuando tenía ambos.

-          Y por último, la azotea. Microhalo de titanio y mitad del cráneo del mismo elemento para dar solidez a mi maltrecha cabeza. Dentro, por supuesto, dos terceras partes de mi cerebro ahora son un ordenador cuántico de serie 7. Por suerte lograron salvar los conocimientos almacenados antes de que parte de mi cerebro muriese y me fue más fácil recuperar mi vida. Con un ojo de óptica WalterPP7 con funciones de control holográfico y respuesta de 0,0001 milisegundos.


Continua con su historia, comentando que tardaron casi tres meses de operaciones y de tenerlo en estado de coma la mayor parte de ese tiempo. Comentaron sus médicos que de otra forma, el dolor podría haber hecho que entrara en shock su cuerpo y acabará muriendo.

-          Realmente (se para un momento a beber agua), doy gracias porque apenas tengo vagos recuerdos de ese tiempo. Aunque lo siento por mi familia, que no podía comunicarse conmigo.

Narra cómo lo más duro, fue el despertar, tener todo eso artificial y no entender esa sensación de frío.

-          Al fin y al cabo, el tacto de piel, la suavidad, el calor, es todo artificial, tú cerebro sabe que algo falta ahí, aunque al mirar parezca que no.

Le contaron los médicos que tenía que acostumbrarse a esas sensaciones, que era como cuando uno se quema y pierde la sensibilidad en esa zona. Pero luego el tejido se regenera y vuelve a sentir poco a poco otra vez.

Solo que este caso es diferente, las sensaciones no son iguales y es algo que tendría que ir asumiendo y acostumbrándose.

-          Por ejemplo el ojo. Puedo ver mensajes directamente en mi ojo, como si tuviera la pantalla receptiva que lleváis vosotros, pero por dentro.

Cuenta varias anécdotas de cómo volvió a su día a día de nuevo y como ha mejorado su calidad de vida, pues ahora puede hacer cosas mejor que antes.

-          David -interrumpe la que lleva la reunión-, ¿entonces tú te sientes mejor?

-          Sí, lo cierto es que sí.

-          ¿Pero no es una puta mierda ser mitad maquina? -Inquiere un hombre con una pierna cibernética- ¿No te hace sentir como que ya no eres tú mismo?

-          Te puedo decir que salve la vida de un niño. Y en circunstancias normales habría pagado con mi vida ese gesto. Y, en cambio, gracias a la ciencia, hoy estoy aquí entre vosotros. Puedo trabajar de nuevo, puedo volver a jugar a B3P y la verdad, es que todavía ni me lo puedo creer.

-          Muchas gracias David por tu testimonio –dice la que lleva la reunión-. Un fuerte aplauso para él por compartir su historia y por enseñarnos que tener partes artificiales no te hace dejar de ser quien eras antes.

Todos se ponen a aplaudir.


Cuando acaban los aplausos, cierran la sesión de hoy, invitando a todos a que vuelvan el siguiente día y que vean en el día a día como sus partes cibernéticas les ayudan a mantener sus vidas.

Poco a poco se van despidiendo unos de otros. Algunos se marchan en silencio pensando, quizá en el atisbo de luz que ha supuesto la historia de David.

Otros en cambio prefieren acercarse a él y hablar un rato con un hombre que pese a ser más maquina que persona, se nota una calidez en sus palabras y en sus actos, que de no saber su historia, pensarías que es un hombre corriente.

 

Finalmente algunos deciden irse a un bar a tomar algo y ver el partido de B3P que enfrenta al equipo de la ciudad contra uno de sus rivales por el título.


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